DEFINICIÓN: Masterización

Masterización.
Desde hace varios años es posible realizar la producción completa un disco en un solo ordenador, y entre todos los procesos que se llevan a cabo, la masterización es el que más intereses despierta. Es un proceso que siempre ha estado rodeado por un aura de secretismo, un misterio alimentado por los profesionales y por las ‘re-ediciones remasterizadas’ de los discos de la época analógica (de repente el mismo disco de toda la vida duplica su precio porque esta ‘remasterizado’). Intentaré aclarar éste y otros misterios desde su origen histórico, para que podamos entender lo que significa masterizar, las posibilidades que tenemos a nuestro alcance y las limitaciones que nos pueden estropear el resultado.

Concepto

El concepto de masterización ha evolucionado de la mano de las necesidades técnicas y de los medios usados para la producción y reproducción de la música. En general diremos que es el último proceso musical de una producción, que se lleva a cabo después de la mezcla y antes de la fabricación de las copias destinadas a la venta. Mas adelante veremos que en los años 40 la masterización era otra cosa, hoy sin embargo suele implicar el procesado del sonido para conseguir distintos objetivos:

  • Solucionar posibles problemas de la mezcla,
  • Homogeneizar el sonido general de las canciones de un disco,
  • Controlar el volumen de las canciones de forma que el disco se pueda escuchar de forma continua sin necesidad de cambiar el nivel de reproducción,
  • Controlar el volumen general del disco para que se pueda escuchar antes o después de otros discos sin necesidad de cambiar el nivel de reproducción.

Posteriormente a estos procesos el técnico de mastering envía las canciones a la fábrica donde se producirán las copias, junto con una serie de códigos que incluyen datos sobre el orden de las canciones, su duración o su tipo de licencia de copia. Cuando el producto final es un disco de vinilo, o la publicación en internet con un formato comprimido (como .mp3), el proceso de masterizar debe adaptarse a las limitaciones del medio de reproducción.

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Historia

Son estas limitaciones, lógicamente las del vinilo, las que crearon la necesidad de la masterización hace mucho tiempo. Desde los tiempos anteriores al vinilo, cuando el surco se grababa en unos cilindros metálicos, la grabación se realizaba directamente, sin pasar por ningún micrófono, ni cable, ni procesador; simplemente un cono recogía el sonido que venía de los instrumentos y cantantes (que interpretaban delante del mecanismo) y las vibraciones eran directamente transferidas al disco o cilindro, de forma mecánica, sin intervención de la electricidad ni del magnetismo. En aquellos tiempos el ‘técnico de sonido’ solo podía decidir sobre la posición de los músicos (mas cerca o lejos del cono de grabación), y en un solo paso se realizaba lo que ahora despiezamos como grabación, mezcla y masterización.

A partir de la invención de la grabación en cinta magnética en 1948, y de su utilización como paso previo a la grabación del disco de vinilo, se produjo la diferenciación entre el técnico que realizaba la grabación en la cinta, y el técnico que pasaba el sonido de la cinta al disco. En el estudio donde se grababa a los músicos se utilizaban micrófonos, ecualizadores y mezcladores para capturar la ejecución y producir una mezcla en cinta magnética. Esta cinta se llevaba al estudio de transcripción (así se llamaban antes de ser estudios de masterización) donde se intentaba variar lo menos posible el sonido durante el paso de la cinta al vinilo. Los ‘técnicos de transcripción’ raras veces usaban ecualización, trataban de no hacerlo, y si notaban un problema pedían una remezcla de la canción. Para controlar el volumen usaban ligeros cambios manuales de ganancia durante la transferencia, de hecho ésta es la técnica mas antigua y mas utilizada (incluso hoy en día) dentro de todas las que se realizan en un estudio de masterización.

Para entender el papel del técnico de transcripción debemos saber que la grabación en vinilo tiene una serie de necesidades que se deben controlar en la masterización para que no originen problemas en el prensado ni en la reproducción. La grabación del sonido en un surco implica la transformación de las ondas eléctricas, que se graban en la cinta y que viajan por un cable, en un movimiento vibratorio. Este movimiento hace que la ‘aguja’ del grabador de vinilos produzca un surco en el disco, y en este surco es donde queda grabado el sonido. He encontrado esta página donde podemos ver una animación interesantísima sobre este tema, y que nos ayudará a comprender cómo se grababa una señal mono al principio, y cómo llegaron a la conclusión de que para grabar las dos señales de un estéreo era necesario usar una cabeza grabadora con un ángulo de 45º, los primeros vinilos estéreo se produjeron alrededor de 1958. Como podemos ver tenemos un surco con variaciones en su profundidad y su ancho. Para grabar un sonido grave es necesario que la aguja se mueva de un lado a otro, y para grabar mas volumen es necesario que el surco sea mas profundo. Conociendo estos dos datos podemos empezar a deducir limitaciones intrínsecas al vinilo: si hay muchos graves entrarán menos surcos en cada cara del vinilo y por lo tanto menos tiempo de música; y si queremos mucha dinámica necesitaremos un disco más grueso, lo que hará que el disco sea mas caro.

Encontraremos otro problema del vinilo en las altas frecuencias y en los transitorios, esta vez con un origen similar: la velocidad de movimiento de la aguja lectora tiene sus límites, no podía vibrar tan rápido como para reproducir fielmente un transitorio de instrumentos como las maracas o el charles (hi hat). La razón: se trata de un movimiento demasiado rápido en sus dos parámetros: la frecuencia es muy alta (un sonido agudo) y el volumen es muy alto (gran dinámica), esto implica un movimiento imposible para la aguja lectora. Grabarlo en un disco podría estropear la aguja del tocadiscos o causar que ésta saltara a otro surco.

Para solucionar o mejorar estos problemas se estandarizó la curva de ecualización de la RIAA, con este sistema se introducía una ecualización previa a la grabación, en la que se filtran los graves y se amplifican los agudos, para que mas tarde, en la lectura en el disco, el sistema vuelva a ecualizar amplificando los graves y filtrando los agudos, con la ganancia invertida para que el resultado sea el sonido original, es decir: si se quitaron -17 dB en 50 Hz en la grabación, se sumarán +17 dB en 50 Hz en la reproducción. De esta forma se evitaban los problemas de exceso de movimiento de la aguja por los graves, y se reducía bastante el ruido en los agudos. Los otros problemas no tuvieron una solución generalizada, y fueron los técnicos de mastering quienes buscaron diferentes posibilidades, siempre adaptándose al material con el que trabajaban.

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Debemos saber que en 1948 se fabrica el primer grabador de cinta con dos pistas, un par de años después el de tres pistas, y en la década de los 60 los de cuatro y ocho pistas; este aumento de pistas iba cambiando la filosofía de trabajo en las producciones, restándole importancia a la grabación y dandosela a la mezcla. Supongo que también empezó a cambiar el papel del técnico que iba tomando un papel mas creativo junto con el productor, los grupos iban demandando un técnico u otro, y la fama ya no era solo para el artista sino también para el técnico y para los procesos y máquinas usados en la producción. El sonido de cada discográfica empezaba a formar parte de su identidad, el mejor ejemplo era la Tamla Motown Records Inc. Con el tiempo creo que todos estos factores influyeron para hacer posible la aparición de la masterización tal y como la conocemos hoy.

El primer estudio independiente de masterización fue fundado en 1967 por Doug Sax (The Mastering Lab, en Hollywood), hasta entonces los técnicos de mastering trabajaban todavía en los estudios de las grandes discográficas. Cuando empezaron a darse cuenta de la importancia de su trabajo comenzaron a fundar sus propios estudios fuera de las grandes compañías, empezaron a ofrecer un trabajo no solo de transferencia sino de ‘mejorar el sonido’, su fama empezó a crecer y sus técnicas empezaron a llenarse de misterio. La competencia era grande y había muy pocos estudios por lo que parece que no eran tiempos de compartir trucos ni soluciones, se intentaba mantener en secreto desde el equipo que se usaba hasta las técnicas y procesos que utilizaban.

A lo largo de los años 70 y 80 los estudios de masterización se van haciendo mas comunes, y es con la llegada del disco compacto cuando su trabajo se vuelve mas importante, ya que se ven liberados de todas las restricciones del vinilo. Al ser el CD un medio digital, el nivel máximo que se puede registrar en él es el mismo para todos, además ahora se pueden grabar todas las frecuencias audibles e incluso se puede usar la fase como una herramienta creativa y creadora de ‘espacio sonoro’. Los procesos de la masterización empiezan a ser mas conocidos, así como sus estudios y sus técnicos, si antes la masterización era un lujo para los discos de las grandes estrellas, ahora empieza a ser un paso necesario en cualquier producción. El número de estudios se dispara en los años 90 y con ello la competitividad se hace mas suave y se empiezan a compartir formas de trabajo, en las revistas se empiezan a ver fotografías de los estudios y los técnicos hablan de sus equipos y de cómo los usan. El secretismo y el mito se diluyen.

Durante los años 60 se produjo un cambio muy importante en el mundo de la música: grupos como The Beatles crearon un fenómeno de masas desconocido hasta el momento. Las grandes compañías descubrieron que podían vender sus productos por todo el mundo y ganar mucho dinero, y por eso pudieron nacer los grandes dinosaurios del rock: bandas en las que las compañías invertían mucho dinero porque luego lo recuperarían con intereses. En menos de una década la difusión de la música popular americana e inglesa alcanzó prácticamente todos los rincones del planeta, cosa que fue produciendo una transformación en la industria del sonido que afectó mucho a la masterización: aparecieron los estudios de grabación independientes y la tecnología permitió las producciones con 24 pistas (y a veces más). Si en los años 40 el proceso de grabación se realizaba en un solo paso, con los músicos tocando delante de un grabador de vinilos, ahora hemos llegado al otro extremo y hemos alcanzado una especialización muy grande. No tan grande como ahora porque todavía era un solo técnico el que grababa y mezclaba, pero si suficientemente grande como para perder la flexibilidad y la adaptabilidad. Cuando una producción es tan grande y cara que no puede permitirse una remezcla, el papel de la masterización se hace vital.

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Con la llegada de las DAW (Digital Audio Workstation o un ordenador que graba y mezcla sonido) el mundo de la producción musical se democratiza, ‘todos’ tenemos alcance a un estudio casero donde podemos trabajar en todos los pasos de una producción, desde la grabación a la masterización. Creo que es en este momento actual cuando el mito que rodeaba a la masterización es mas importante, unas veces por ser fuerte y otras veces por no existir en absoluto. Cuando vemos que hemos podido grabar unas cuantas canciones en casa, y que luego hemos conseguido mezclarlas, a pesar de tener mas de 20 o 30 pistas y muchas complicaciones, ya hemos ‘perdido el respeto’ por los grandes estudios y técnicos porque hemos sido capaces de hacer lo que ellos, y el resultado nos parece bueno. El siguiente paso es masterizar nuestras mezclas y seguimos trabajando tan tranquilos sin percibir nuestros errores, y usamos nuestros plug-ins tal y como nos dicen las revistas, al final conseguimos un volumen bastante alto y pensamos que toda la importancia de la masterización era falso marketing y no era necesario tanto estudio ni tanto compresor analógico. Tanta confianza y seguridad suele terminar cuando se escucha el resultado en otro equipo de música o se compara con un disco de una banda internacional, entonces el respeto por los técnicos profesionales vuelve, y el mito aparece de nuevo.

El Secreto

Lo que estamos pasando por alto es el secreto que en los años 70 algunos imaginaban, y que desde hace unos años los técnicos de mastering se esfuerzan por explicarnos: tenemos que usar nuestros oídos. Los profesionales de la masterización se entrenan durante una media de 15 años para considerarse capaces de usar sus oídos, para que sea el oído quien decida si hay que comprimir más o dejarlo como esta, o si hace falta ecualizar y en qué frecuencia. Durante esos 15 años un aprendiz de masterización (que suele ser un técnico de sonido con varios años de experiencia) pasa mas de 8 horas al día escuchando y observando el trabajo de un técnico profesional. En general los grandes de la masterización recomiendan tocar algún instrumento musical como parte de la educación del oído y de la sensibilidad, y no se refieren a un hobby ocasional, suelen ser buenos instrumentistas que participan en conciertos y discos a menudo.

Lo que hace que el trabajo de un profesional suene mejor es su oído. Ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a educarlo para ser capaz de escuchar sutilezas que a nosotros nos parecen insignificantes, y después de hacer unos cuantos cambios ‘insignificantes’ conseguir una mejora en el master que para nosotros es inalcanzable, sobre todo porque no podemos entender el proceso que se ha utilizado. Todos podemos pasar el master por un compresor, pero no todos podemos escuchar la diferencia entre un ataque de 8 ms y otro de 10 ms, o una ecualización de -2 dB en 450 Hz, o una subida de volumen de 0,5 dB en cada estribillo. Y es la suma de muchos detalles como estos lo que hace que una masterización profesional suene bien en cualquier equipo de música, y sea comparable a un disco que ha vendido millones de copias.

El oído de un profesional de la masterización conoce las frecuencias y decide donde va a ecualizar antes de tocar el ecualizador, y sabe cuanto ataque, release o ratio necesita el compresor sin necesidad de probar infinitas posibilidades. Puede escuchar problemas que nos pasan inadvertidos porque puede concentrarse en lo que suena detrás de la voz principal, puede escuchar lo que suena con muy poco volumen como el ruido, la reverb o una distorsión de fase. Lógicamente para poder escuchar estos detalles el técnico de mastering ha educado su oído en un entorno capaz de mostrarlos.

Herramientas

El estudio de masterización es donde un aprendiz de mastering debe educar su oído. Solo en estos estudios se pueden escuchar los detalles de los que hablábamos antes, porque solo en estos estudios se utilizan equipos capaces de reproducir la música con la calidad necesaria. Estamos hablando de estudios diseñados únicamente para la masterización, donde la acústica es lo más importante, diseñados alrededor de unos altavoces construidos por encargo. Todo se elige con el máximo cuidado, desde los conos de los altavoces, los cross-over, las etapas de amplificación, los materiales de construcción y el mobiliario. Por supuesto el equipo de procesado de sonido es de la mas alta gama, incluso los cables son de un grosor enorme, demasiado incómodos para un estudio normal pero con la resistencia y la capacitancia adecuada para un estudio orientado al detalle. En general los presupuestos son demasiado altos para muchos de nosotros, y es que cuando conocemos las calidades que se exigen tenemos que admitir que en ese nivel de calidad no existen las gangas ni las ofertas. Probablemente los precios de estos equipos sean mas justos porque muchos fabricantes son ‘artesanos’ que trabajan de encargo y no invierten nada en marketing, no inflan los precios y luego no los pueden desinflar en tiempo de rebajas.

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Los equipos de masterización son solo herramientas, recordemos que quien hace el trabajo importante (escuchar y decidir) es el oído del técnico. Como vimos al principio del artículo, los primeros problemas a solucionar eran los relacionados con el vinilo, y para ello se usaban ecualizadores y compresores. De hecho son las herramientas mas importantes también hoy en día, aunque se siguen utilizando las tecnologías mas antiguas por sus características tan musicales: ecualizadores pasivos y compresores vari-mu han sido y son los reyes de la masterización. Es verdad que los ecualizadores paramétricos entraron con mucha fuerza desde su invención en los años 70, y son los favoritos de muchos técnicos por su precisión y su limpieza. La tercera pieza del puzzle siempre ha sido el limitador, recordemos que es un compresor con un ratio alrededor de 20:1 y tiempos de ataque y release relativamente rápidos, normalmente se le llama ‘brickwall limiter’ (limitador ‘muro’) porque no dejan pasar ni el menor pico. Si tienes alguna duda sobre los ecualizadores y compresores que he mencionado te recomiendo los artículos de definición del ecualizador y del compresor.

Con la llegada del CD, el sonido digital empezó a ganar adeptos, y también llegó al estudio de masterización. Al estudio de mastering no solo llegaban mezclas en DAT (cinta digital muy usada en los 90), también se empezaba a usar el ordenador para reproducir y enrutar la música. Pronto aparecieron los primeros procesadores digitales, tanto ecualizadores como compresores y limitadores. Después de unos años de veneración de la limpieza cristalina del sonido digital, comenzó la nostalgia del ‘sucio’ sonido analógico, y aparecieron los primeros simuladores de distorsión de válvulas y de cinta, tanto digitales como analógicos.

Como dijimos arriba una de las funciones de la masterización es solucionar problemas de la mezcla, normalmente el ecualizador es el mejor equipo para esta tarea. Otras veces se usan compresores y expansores con ecualizador en la señal de sidechain, cuando falta espacio o profundidad se añaden primeras reflexiones y muy raramente reverb. El respetado Bob Katz ha creado un procesador digital que puede extraer la información del espacio presente en el master para luego aumentarla y dar una sensación de mayor profundidad sin añadir nada que no estuviera ya en la música.

Quiero subrayar de nuevo la importancia de lo mas simple: el oído del técnico, muy por encima de los equipos que utiliza, y el control manual (o con automatización) del volumen como las herramientas mas antiguas y actuales de la masterización. Se puede subir el volumen antes de que la señal entre al compresor para que un pasaje tenga mas reducción de ganancia, o bajar los versos de la canción después de pasar por el compresor para que los estribillos suenen mas altos a pesar de tener la misma compresión.

Desde el principio la masterización ha tenido ese ‘segundo objetivo’ de subir el volumen por razones bastante obvias: cuando las gramolas o ‘jukeboxes’ eran una norma en los bares y clubs, el dueño dejaría la máquina funcionando con un volumen determinado, por lo que si un single (un 7 pulgadas) se había grabado mas alto, sonaría por encima del resto, llamando la atención del público. Esta misma diferencia de nivel se hacía muy notable en los discos de recopilación, la canción que se hubiera comprimido más, sonaría mas alta, y eso no le parecía nada bien al resto de los grupos del disco. Motown Records se distinguían por grabar sus discos con más volumen que el resto, pero esta era una guerra que dependía de la habilidad del técnico de mastering (y de la calidad de sus equipos), como el vinilo tenía sus limitaciones, subir demasiado el volumen comprometía muchas cosas. Todo cambió con la llegada del CD, en este nuevo medio digital el nivel máximo esta definido numéricamente y es el mismo para todos, sin ser tan importante la habilidad en la masterización: ahora todos tenemos el 0 dBFS como máximo insuperable.

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Loudness Wars

Al principio de la historia comercial del CD, en los años 80, no se buscaba un límite tan alto, y discos como ‘Appetite for Destruction’ de Guns n’ Roses tenían un nivel altísimo, imposible de alcanzar en vinilo, pero manteniendo una dinámica cercana a la natural, únicamente algunos golpes de batería alcanzaban los -0,2 dBFS. En los años 90 comenzó la guerra del volumen, o ‘loudness war’, y desde entonces la calidad técnica de la música comercial solo ha ido a peor. Un ejemplo muy conocido es el disco ‘(What’s the Story) Morning Glory?’ de los ingleses Oasis, en esta grabación el nivel no cambia durante ninguna de las canciones, manteniéndose en 0dB siempre. El problema con esta subida de volumen tan radical es que solo se pueden alcanzar tales niveles por medio de la distorsión de la señal. Tanto en los compresores como en los limitadores la señal se procesa por encima del nivel aceptado por la máquina y como resultado el nivel es muy alto, pero aparece la distorsión, que siempre acaba fatigando al oído y al oyente. Quizá esta sea otra de las muchas razones que tienen los amantes del vinilo para preferirlo ante el CD.

Estas son las representaciones de tres masters para poder apreciar el cambio en el nivel y la pérdida de dinámica:

The Beatles 1966

The Beatles 1966

Guns n’ Roses 1987

Guns n’ Roses 1987

Oasis 1995

Oasis 1995

La última evolución del sonido, después del CD, ha sido el formato .mp3, con él seguimos por la ruta de la pérdida de calidad y la ganancia en volumen y portabilidad, los tiempos del vinilo ya no volverán. La compresión de datos que lleva a cabo el algoritmo de mp3 implica eliminar unas frecuencias y amplificar otras, y dependiendo del número de bits de transferencia tendremos mas o menos frecuencias eliminadas. Lógicamente cuantas mas frecuencias eliminamos menos calidad tenemos, pero el archivo en cuestión ocupa menos memoria y es más fácil de transferir en internet. Los técnicos de mastering están todavía adaptándose al formato, y no todos usan las mismas técnicas para producir un master comprimido en mp3. En general siguen usando las mismas herramientas, pero ahora se ven obligados a solucionar de antemano los problemas que la compresión de datos va a generar en la música. Ellos tienen que hacerlo como parte de su trabajo, pero a mi me parece una aberración.

Para la elaboración de este artículo he utilizado datos e información del libro ‘Mastering Audio’ de Bob Katz, y también de las siguientes páginas:

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    • Pablo_Arabia
    • 12/07/10

    Yeah!!! Muy bueno el artículo. Me queda una duda, ¿si se utilizase la dinámica en el Cd como la q se utilizaba en vinilo en los 60 y 70 y no aplastásemos nuestras mezclas para conseguir más volumen podrían competir en calidad?
    Gracias

    • Víctor
    • 12/07/10

    Gracias Pablo por colaborar,
    investigaré un poco y añadiré la respuesta al artículo completo.
    Un saludo

    • Aupa ahí!
    • 23/07/10

    INTERESANTÍSIMO!!!

    • adrian szasz
    • 15/08/10

    es necesario realizar una parte tecnica al transferir de un vinyl a un cd? como algun tipo de masterizacion? quiero obtener una buena copia.

    • Víctor
    • 15/08/10

    Hola Adrian,
    Lo más importante es limpiar bien el vinilo, disponer de un buén filtro RIAA, un buén preamplificador y un buén conversor AD, si el disco es importante quizá puedas alquilar los equipos. Una vez en el ordenador el proceso mejor para la música depende de tus habilidades y de tu equipo, si estás seguro de que sabes y tienes lo necesario para mejorarlo, no lo dudes. Pero en teoría el disco ya está masterizado, si tienes un buén nivel de grabación y poco ruido es posible que suene muy bién tal y como está.

    • Víctor
    • 19/08/10

    Creo que la respuesta es no, aunque tendríamos que poner en común lo que significa ‘calidad’ para nosotros.
    En los años 60 y 70 se realizaba un proceso de grabación y producción totalmente distinto, las diferencias no se quedan solo en la dinámica del master. Por eso aunque técnicamente ahora se consiga mayor volumen y limpieza, el mástering actual es solo un paso más en un proceso de producción radicalmente distinto.

    Gracias a tí

    • Arsenio Moreno Perez
    • 12/09/10

    Saludos y gran admiración y respeto por todos tus artículos. Los he venido leyendo poco a poco y en verdad están siendo de gran ayuda en mi trabajo.

    • javier_Restoy
    • 9/12/10

    Eres un Crack gran articulo tio

    • Abel Herrera
    • 17/01/11

    gracias por compartir tantos conocimientos! se puede notar que es un exelente maestro.

    • Jose
    • 5/02/11

    Me he encontrado con esto con el google y es lo mejor que he leído sobre masterización!. Entonces ¿para un aficionado de esto, que es lo que soy, ademas de pianista, una habitación normal sin ningún tratamiento acustico especifico para la masterización, y un par de altavoces buenos de un equipo de musica + monitores baratos,y un ordenador con tarjeta de sonido (m-audio 1814) de las que dicen que sirven para obtener resultados profesionales, y unos cuantos plugins para masterizar, serviria para aprender a apreciar esos ajustes tan precisos y pequeñas deferencias que tratan los buenos profesionales de esto,en parte, o sería un intento absurdo? o serviria para mas o menos dar algun paso ?. Muchas gracias

    • Víctor
    • 5/02/11

    Muchas gracias por tu comentario Jose.
    Sobre tu pregunta te diré que cualquier equipo que tengamos nos hará mejorar si educamos el oído y nos hacemos conscientes de las limitaciones de las máquinas. Lógicamente un estudio como el tuyo está muy lejos de lo que utiliza un técnico de mastering, por eso los límites de tu trabajo no estarán a un nivel profesional.
    De todas formas esa no es razón para dejar de aprender y experimentar, date cuenta de que los músicos tenéis a vuestro alcance la música y el sonido con mayor fidelidad que se puede alcanzar: el que sale del instrumento real, con todas sus frecuencias, con su dinámica, con su ambiente. Ningún sistema de captación – grabación – reproducción ha conseguido todavía igualar el sonido real. Aunque tu equipo de sonido no sea el mejor, tu piano suena mejor que cualquier estudio de masterización, aprende sonido con tu piano, compáralo grabándolo, ecualizándolo, comprimiéndolo, vuelve siempre al instrumento real y aprenderás lecciones importantísimas.

    • Daniel
    • 12/03/11

    Buen artículo. Sencillo, claro, directo, ilustrativo.

    • jvr
    • 16/03/11

    muy buen articulo

    • AefedéProd
    • 25/04/11

    Muy interesante ! es la información mas completa que eh encontrado!

    • OptiMuff Prime
    • 1/07/12

    Al hilo de lo que le contestas a Jose, diciéndole que aproveche su propia música como la referencia del mejor sonido posible, quienes tocamos instrumentos eléctricos -soy bajista y guitarrista ocasional- estamos condenados entonces a no tener un pilar al que agarrarnos, no es así?
    Lo pregunto porque “mi sonido” sale solo en parte de mi maravilloso Fender JazzBass ’62, mientras que la otra gran parte que lo completa lo forman el amplificador (con sus múltiples distorsiones y/o alteraciones), la pantalla y los conos.
    Todos estos elementos forman parte de “mi sonido”. Entiendo entonces que no debería de haber demasiada dificultad para registrar a la perfección ese sonido ya que no lo produce una fuente natural, si no un simple y vulgar altavoz…
    Que no parezca irónico mi comentario. Solo pregunto con la mayor de las curiosidades y ganas por aprender…
    Y como en todos los artículos: Muchísimas gracias por tomarte la molestia de difundir tanta sabiduría sin esperar nada a cambio:
    GENIAL!

    • Víctor
    • 1/07/12

    Gracias David por tu(s) comentarios, espero que hayas descansado bien.
    Estamos de acuerdo en que un sonido “artificial” siempre será más fácil de grabar y reproducir que un instrumento acústico. Pero yo no lo vería como una condena, sino simplemente como una especialización en un tipo de intrumentos, una especialización más sencilla.
    Por otro lado cada vez que aprendemos algo, algunos nos vemos obligados a repasar nuestras “obras” y mirarlas desde la nueva perspectiva aprendida, si vas aplicando tus aprendizajes con el sonido del bajo a tus grabaciones de voz, de guitarra, piano o cualquier otra fuente de sonido, verás que cualquier lección puede ser universal si consigues sacarle el juguillo que guarda.

    • Inés
    • 9/03/13

    Gracias

    • Adrián
    • 10/09/13

    No es un comentario técnico, solo un apunte que me resultó gracioso y que he podido comprobar por la experiencia que es totalmente cierto y muy útil. Creo recordar que de los primeros consejos de Bob Katz en su libro de mastering a la hora de introducirse en este mundo, es el no hablar nunca jamás de nada relacionado con esto en ninguna cita con alguna dama, si no queremos que salga corriendo al primer minuto jeje

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