PROCESO DE TRABAJO: Escuchando la mezcla

Escuchando la mezcla

Escuchar una mezcla es lo mas importante de nuestro trabajo, es a lo que mas tiempo dedicamos y lo que mas concentración necesita, sin embargo es algo que parece no merecer mucha atención. Como todo lo que necesita esfuerzo y concentración, la escucha parece convertirse en un problema si queremos que una clase de sonido sea divertida, y será un tabú para cualquier publicación comercial, nadie quiere aburrir a sus lectores (si es que pagan el sueldo de la plantilla) con consejos o reflexiones acerca del acto de escuchar. Parece algo que el técnico puede tener o no tener, algo que no se puede enseñar ni aprender. Yo estoy totalmente en desacuerdo con esta creencia, la escucha se puede enseñar y aprender, solo hace falta paciencia y tener claro nuestro objetivo: no depender de las máquinas y confiar en nuestro oído mas que en ellas.

Nuestras Capacidades

La escucha no puede ser algo que hacemos solo en el trabajo, nosotros los técnicos de sonido no podemos hacer como los bomberos, nosotros tenemos que seguir trabajando en cada momento de nuestra vida. Para conseguir escuchar como un profesional del sonido debemos mantener una concentración constante en lo que entra por nuestro oído. Y cuando estemos en el estudio esta concentración debe ser total. Cuando no estamos acostumbrados a escuchar, necesitamos que cada sonido nos venga por separado, o necesitamos que un sonido tenga mucho mas volumen que otro para percibir sus diferencias, y nos parece imposible escuchar lo que suena bajito, pensamos que no suena. Lo que nos falta es la capacidad de usar nuestra concentración y nuestra atención para seleccionar lo que queremos escuchar de entre todo lo que estamos oyendo. En Educar y Cuidar el Oído he escrito sobre esto.

Para poder escuchar música hay que conocer la música, para poder escuchar un saxofón entre los instrumentos de una orquesta hay que ‘conocer’ el sonido del saxofón. Por supuesto que no importa si tienes delante la foto de un saxo, estoy hablando de tener una memoria sonora. Un yanomamo que vive en la selva puede reconocer el canto de un pájaro, lo tiene en su memoria, quizá para mi suene igual que otro pájaro, pero eso es porque no los conozco. Tenemos que conocer el sonido de miles de instrumentos, escucharlos en directo, tocarlos, saber como suenan a un metro y a veinte metros, uno solo, o cinco o diez tocando juntos, tenemos que escucharlos mucho para que nuestro oído los memorice. Tenemos que saber como suena una flauta buena y como suena una baratilla, tenemos que escuchar las diferencias de sonido (no solo de velocidad) entre un buen instrumentista y un aprendiz.

Por favor deja un voto o comentario, es lo único que obtengo del blog.

Creo que he aprendido mas a escuchar con músicos que con técnicos, ellos se centran mas fácilmente en el color, en la textura, en la dinámica, mientras que un técnico con poca experiencia suele dejar de escuchar tras reconocer el instrumento o su marca y saber en qué pista esta grabado, no va mas allá. Cuando un músico va a comprar su instrumento esta escuchando cosas que con seguridad nosotros deberíamos aprender, como el balance entre graves, medios y agudos, frecuencias que se amplifican excesivamente (resonancias) o que se echan en falta, el color general del sonido o la capacidad de producir cambios de intensidad (dinámica). También es interesante la capacidad que desarrolla un músico para escuchar su instrumento mientras lo toca y escuchar al mismo tiempo los otros instrumentos de la banda, y también la canción que todos están tocando. Parece increíble cuando un director de orquesta termina un ensayo y va diciendo, instrumento por instrumento, los errores y aciertos que han hecho, no solo ha sabido localizar quién había fallado, sino que además es capaz de recordarlo hasta el final del movimiento. Recomiendo entrar a un ensayo de música clásica y ser testigo de estas cosas, sentarse lo mas cerca del director para poder escucharle.

Probablemente hemos dado con la figura que mas puede saber de música: el director de orquesta. Aunque esté equivocado en esta sentencia, quiero volver al ejemplo de antes, porque lo que me llamó la atención fue su capacidad de escucha (hecha posible por su memoria sonora y por su concentración), su memoria musical, y su respeto a la obra: no interrumpió la música bajo ningún concepto, solo cuando terminó la música él empezó con su charla. Aquí vuelve a aparecer la paciencia, es algo que nos falta en grandísimas cantidades, tenemos que dejar que las canciones suenen, tenemos que escucharlas completas para entenderlas como una obra completa. Sólo escuchando la intro y el primer verso no puedo decir que la guitarra está alta o la voz demasiado aguda, es la canción entera la que me puede dar una referencia, y cuando haya entendido lo que la canción intenta expresar podré opinar sobre la mezcla o la estructura.

Normalmente escuchamos una canción mientras trabajamos en ella, y es muy común hacerlo acompañado de la banda, del compositor (o compositora) y de los músicos. Si empezáis a escuchar las canciones enteras, veréis cómo el grupo empieza a entender que están trabajando con alguien que escucha realmente, que respeta su canción y su música, y que por lo tanto les respeta a ellos como artistas. Para un músico su canción no es una guitarra en el canal 8, que entra en el compás 14 y sale en el 56, para luego hacer un solo de 20 compases. No podemos permitirnos el lujo de escuchar así una canción, porque entonces nunca la entenderemos, y si no entendemos la canción no podremos entender al artista, nuestro trabajo depende de ello. Los mismos motivos nos llevarán a escuchar la canción sin hablar, e incluso a no atender a nada ni nadie que no sea parte de la canción. Cuando la canción termina llega el tiempo de hablar, durante la canción es tiempo de escuchar.

Por favor deja un voto o comentario, es lo único que obtengo del blog.

Escucha Activa

Si empezamos a entender la escucha como algo activo, algo en lo que nosotros ponemos nuestra energía y nuestra atención, empezaremos a darle mas importancia a cosas que antes no la tenían. Tanto me puede desconcentrar una pausa en la música como un cambio de volumen. El nivel de los monitores es algo sagrado, es importante dedicar un tiempo a buscar su punto correcto, y cambiarlo lo menos posible. Un volumen adecuado suele estar por encima del nivel de conversación, en teoría se deben buscar los 83 dB de presión sonora, pero como no tenemos un sonómetro a mano, recomiendo un nivel tirando a alto pero que no llegue a molestar. Es tan importante que nuestro oído aprenda el sonido de un chelo como que aprenda el nivel que le vamos a dar siempre. De esa forma podremos saber si algo esta grabado alto o bajo sin necesidad de mirar el vúmetro, y sobre todo podremos comparar los niveles de un instrumento con otro o de el estribillo con el tercer verso sin necesidad de parar la canción y escucharla parte por parte. Tengamos en cuenta que cada vez que cambiamos el volumen de escucha nuestro oído pierde todas sus referencias y tiene que comenzar a aprender de nuevo una gran cantidad de relaciones, entre un instrumento y otro, entre una parte de la canción y otra, y sobre todo entre el nivel de sonido directo y reflejado de la sala donde estamos.

Sin quitarle peso a todo esto, recomiendo uno o dos minutos de silencio cada hora o dos horas de trabajo, y quizá al volver, antes de escucharlo con nuestro volumen de referencia, puede ser interesante escucharlo aun nivel mínimo, justo donde esta a punto de no sonar, donde alguien hablando nos taparía la música totalmente. Cuando escuchamos tan bajito podremos beneficiarnos de escuchar con unos oídos nuevos, y veremos con mayor claridad problemas de niveles entre instrumentos. Es conveniente hacer una marca para poder volver al mismo nivel que teníamos antes y seguir trabajando con ese volumen. Los dos minutos  de silencio sirven para evitar la fatiga auditiva, un enemigo que nos puede estropear una mezcla si no estamos alerta. El peligro de la fatiga auditiva es que no avisa, y podemos sufrir sus consecuencias sin darnos cuenta de ello. Normalmente su efecto es la pérdida de sensibilidad auditiva, y esto ataca primero a los agudos y a los sonidos con menos nivel, casi siempre la reverb. Podemos darnos cuenta de que nuestros oídos están cansados si miramos al reloj y vemos que llevamos mas de dos horas sin parar de escuchar y trabajar, aunque la forma mas normal de reconocer la fatiga auditiva es cuando volvemos al estudio al día siguiente de la mezcla, y al escucharla vemos que esta demasiado aguda y le sobra reverb. Ya es demasiado tarde. En Educar y Cuidar el Oído he escrito mas sobre este tema.

Tenemos que mantenernos siempre entre dos extremos para poder trabajar a favor de la canción y de la música: por un lado es importantísimo entender lo que la canción quiere contar, interiorizar las emociones que han producido esta pieza musical para entender porqué es así y no de otra forma, dejarse llevar por lo que dice la letra y por lo que nos transmiten melodía, armonía y ritmo. De esta forma podremos tomar decisiones que ayuden a seguir el camino marcado por el compositor y que no nos lleven a terrenos lejanos a los que la canción quiere explorar. Por otro lado debemos tener siempre un pié en la tierra, y tomar decisiones técnicas para solucionar problemas técnicos, debemos ser capaces de plantear fríamente problemas que provienen de competencias y orgullos de los músicos, debemos proponer soluciones factibles en lugar de problemas irresolubles; y para no meternos en peleas de los músicos, recomiendo antes ser juez que parte. Siempre intento realizar varias escuchas con los músicos, preguntando y escuchando sobre la canción y la música, para luego escuchar en solitario, con ecualizciones y automatizaciones en la cabeza, y plantearme preguntas y soluciones en un plano mucho mas técnico. Y si puedo, intento repetir este proceso al menos una vez, teniendo en cuenta que escuchar con los músicos me va a influir para escuchar como uno de ellos, y que escuchar en solitario me va a llevar a mi terreno con mas facilidad.

Una vez que nos ponemos a escuchar la canción, hay un factor que debemos tener de nuestro lado: el entorno de trabajo. Es muy bueno que todos sepamos cómo es un estudio de masterización, seguramente no podremos copiarlo en todos sus aspectos, pero debemos tener claro hacia dónde deben ir nuestros pasos. Tan importante es el diseño acústico del estudio, como nuestra comodidad y tranquilidad a la hora de trabajar. Para trabajar debemos estar sentados con la cabeza en el ‘sweet spot’, nuestra silla debe ser cómoda, tener la altura exacta, y los tweeters deben estar a la altura de nuestros oídos. La luz debe ser adecuada a nuestros gustos, y será mejor que no nos dé directamente en los ojos. Y si el entorno físico es importante, tanto o mas lo es el ‘entorno mental’: trabajaremos mejor cuando estemos tranquilos y descansados, sin problemas esperando detrás de la puerta ni la pareja esperándonos en la puerta del cine. Creo que lo mas importante en nuestra cabeza es tener muy claro lo que queremos conseguir en cada momento, y no mezclar las expectativas del mes con las del día. Si ahora tengo que hacer que esta voz suene bien, no me voy a distraer con los planes de trabajo de pasado mañana. Cualquier cosa que nos dificulte la concentración debe ser expulsada de nuestros pensamientos.

Por favor deja un voto o comentario, es lo único que obtengo del blog.

El Mute y el Solo

El punto mas difícil de todo el artículo ya lo he tocado en el artículos sobre La Mezcla, se trata del uso del botón SOLO. Creo que al pulsar el solo perdemos en un segundo todo lo que hemos conseguido escuchando la canción completa, con paciencia, conociendo los instrumentos, buscando su dinámica, su textura, sus resonancias, relajándonos, sintiendo la canción, concentrándonos. Si hasta ahora he explicado cómo ir dejando que la canción y la mezcla lleguen a nosotros sin obstáculos, al pulsar el solo estaremos destruyendo el proceso y volviendo al primer paso del artículo. Nuestro objetivo al escuchar una mezcla como profesionales es no usar el solo, porque queremos concentrarnos en un instrumento y saber cómo suena sin ninguna ayuda, de hecho el solo nos dificulta el trabajo, porque nos aísla de la mezcla y nos muestra el canal fuera de la canción; nadie va a escuchar un CD en casa con el bombo en solo, lo que esperan es que el bombo suene bien dentro de la mezcla, y eso es lo que nosotros debemos escuchar también. Normalmente pulsamos el solo cuando buscamos un problema y no sabemos si viene de la pista de coros A o de los coros B, quizá al escucharlo en solo podamos distinguir claramente ese ruido, pero si tenemos en cuenta el trabajo que perdemos al usarlo intentaremos otras formas, que además nos ayudarán a educar el oído y a entrenarnos como técnicos que escuchan. Veamos lo que podemos hacer para no usar el solo:

– La mejor solución suele estar tan cerca que no reparamos en ella: el mute. Si escucho un ruido en la mezcla la mejor forma de localizarlo es muteando alternativamente los canales que pueden tenerlo grabado. Veámoslo mas en general: si escucho cualquier problema en la mezcla, ya sea un grave que sube por sorpresa, una resonancia, un crujido, un ruido o una nota desafinada. O si en vez de ser un problema es algo que me falta, si a la caja le falta agudo, o si a las guitarras le faltan graves. El primer paso debe ser siempre tener muy claro qué es lo que busco, escuchar esa resonancia claramente en mi cabeza, o tener bien decidido que lo que necesita medios son los coros y no el piano. Ahora debo decidir el canal que voy a procesar, y en lugar de buscarlo con el solo, voy a buscarlo con el mute. Cuando enmudezco el canal que tenía un ruido, el ruido desaparece de la mezcla; cuando muteo la guitarra que tiene demasiados agudos, los agudos de la mezcla suenan equilibrados; si quito de la mezcla el coro que necesita graves la necesidad de graves se hace mas patente. Podría encontrar que hay mas agudos de la caja en los micros de ambiente que en el canal de la caja, un poco de ecualización en los ambientes me ahorrará hacer una ecualización extrema en la caja. Se trata de no dejar de escuchar la mezcla nunca, y probar a quitarle elementos para saber el papel que éstos jugaban en ella.

– Otra herramienta también cercana es el fader, lo usaremos como un ‘mute con pasos intermedios’. Para entender el papel de un canal en la mezcla es muy útil eliminarlo temporalmente de ella para luego volver a traerlo gradualmente a su nivel. El procedimiento es tan sencillo como bajar totalmente el fader del canal que nos plantea dudas, e ir subiéndolo muy despacio mientras escuchamos con total concentración, buscando el mínimo cambio en el sonido general de la mezcla. Si este canal nos estaba añadiendo excesivos graves, escucharemos esos graves antes que los medios o agudos, esa es una señal de que pueden sobrarle graves (porque no esta equilibrado). Si mientras vamos subiendo el volumen empezamos a escuchar algunas notas, pero vemos que otras todavía no llegan a sonar, podremos deducir que el instrumento tiene un problema de ejecución y necesitará una buena automatización (o un compresor si estamos cortos de tiempo y no nos importa perder homogeneidad – ver el artículo Comprimiendo).

Usando el mute y el fader deberíamos evitar un error muy común y que nos hace perder mucho tiempo de mezcla: muchas veces un problema no viene de un solo canal, sino de cómo suenan varios canales juntos. Si por ejemplo hay demasiados graves, puede ser por culpa de las guitarras, al escuchar una de ellas en solo puede sonarme equilibrada, porque estoy acostumbrado a escuchar unos graves que la guitarra me sigue dando. Pero si sigo en la mezcla y muteo una guitarra, es posible que el exceso de graves siga ahí, muteo la segunda guitarra, y luego las dos a la vez, y ahora veo claramente que eran las guitarras sumadas al bajo las que se escapaban en graves. Al evitar el solo estaremos probando muchas mas opciones antes de entrar a procesar un canal, se trata de no dar nada por sentado hasta no estar seguro.

En el proceso de mezcla creo que es de vital importancia usar el solo lo menos posible, aunque a veces no hay mas remedio. Sin embargo considero una pérdida de tiempo enorme el automatizar con el solo activado. A fin de cuentas la automatización es una parte de la mezcla, y es imposible mezclar en solo.

El siguiente paso en nuestro aprendizaje auditivo será dejar de usar el solo al enviar una señal a la reverb. La razón será la misma de antes: no nos interesa saber cómo suena ese canal en solo con reverb, sino cómo suena en la mezcla con reverb. Un ejercicio muy importante de educación del oído es escuchar la reverberación en una mezcla, usemos cada envío auxiliar como un ejercicio de perfeccionamiento de esta habilidad. En el artículo La Mezcla expliqué como hacer un envío a la reverb sin usar el solo.

Y el momento cumbre de la escucha profesional es cuando somos capaces de ecualizar y comprimir un canal sin usar el solo. Es algo bastante complicado, yo suelo intentarlo muchas veces, y pocas lo consigo. Cuanto mas lo intento mas fácil lo escucho, y si no lo intentase nunca, no lo conseguiría nunca.

Por favor deja un voto o comentario, es lo único que obtengo del blog.

Anuncios
    • Pablo_Arabia
    • 10/06/10

    Gran aporte. Me ha tocado el alma el tema de la paciencia…
    queremos lograr el resultado sin vivir completamente el proceso q te llevará a el… me voy a la farmacia a comprar unos bastoncillos para los oidos.

    • Diego
    • 14/12/11

    Estoy estudiando sonido y realmente me parece interesantisimo tu blog. tienes toda la razon, a educar el oido pocos profesores dedican tiempo. me he sentido identificado cuando he leido sobre la dificultad del envio a la reverb sin solo, que deberia buscar al intentarlo? intentar identificar la reverberacion como algo independiente del sonido directo me resulta casi imposible si hay muchas sonidos sonando, siento que me lo enmascara. quiza deberia buscar mas una sensacion de “humedez” en el sonido que estoy editando envez de pretender escuchar la reverberacion con total claridad identificando cada elemento de ella? o es posible apreciar esto entrenando el oido?

    • Javier
    • 5/08/12

    Muy muy bueno…

    • Anónimo
    • 30/06/14

    Impecable

    • raquel_dlhg
    • 9/05/17

    Me gusta

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: